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Feb6No Comments
Este fin de semana estrenamos una nueva sección: Expediente Chinchilla. En ella, reflexionaremos acerca de los grandes misterios de la mujer. ¿Por qué las féminas van a mear acompañadas? ¿Qué motivo les lleva a acabar con los canis de turno? ¿Se depilan en invierno? Todas esas cosas que nunca te has atrevido a preguntar, a un solo clic.Nuestro estreno, como no podía ser de otra manera, tendrá de protagonistas a las chonis. Pero ojo, desalmados, no unas chonis cualquiera. Las chonis dependientas de Bershka, Pull, Stradivarius, Zara, Springfield, New Yorker, Blanco y demás. ¿Os habéis fijado que todas tienen una ligera capa de vello en el labio superior? Vamos, que llevan un mostacho del quince, de esos que se creen que decolorando la pelusilla no se ve.
El otro día fui con la señora Chinchilla a las tradicionales devoluciones de lo que has comprado en rebajas. Mientras las Jennis discutían a grito pelado acerca de cómo introducir los códigos de devoluciones, quedé cautivado por sus señoriales bigotes. Cuando desfilamos por el resto de gallineros, el patrón se volvía a repetir. ¿Trabajan tanto que no pueden depilarse? ¿La silicona de sus tetas les produce una reacción bigotuda? Nada de eso, amigos. ¿Qué tienen en común todas las chonis aparte de su afición a la cata de pitos? El piercing en el labio, mandrangos. El pendiente les molesta para hacerse la cera y no se lo quitan. Total, sus novios y amantes van a llevar una tajada tan grande que no se van a dar cuenta de que pinchan.



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