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Feb23
Las fachas

Esto sí que es honrar a España
A menudo, hablar de política puede traer discusiones y peleas, hijos míos. ¡Qué me lo digan a mí, que soy militar! Hay gente muy acérrima que antepone su ideología política a todo. Incluso al fútbol, madre del amor hermoso. Y claro, las mujerzuelas no son una excepción. Cada una tiene unos gustos políticos, obviamente, pero hoy diseccionaremos a un tipo en concreto. Un estilo de mujer muy peligroso, que puede ocasionarte muchas ostias de pueblo: las fachas. Si has seguido mis pasos, es probable que te hayas enfrentado a ellas con anterioridad. Y es que las chonis y las religiosas suelen coincidir en su amor al tío Paco. Pero no os equivoquéis, sucios carroñeros. Las chonis son fachas de boquilla, pero las boquillas también pueden morder. Así que conozcámoslas mejor para que no nos pisotee un grupo de skins cuando intentemos llevárnosla al catre para darle amor.
El toro de Osborne que toda poligonera que se precie debe tener tatuado en el culo o en la teta, conecta a la perfección con la idiosincrasia puteril de las flamenquitas. ¿Para qué tatuarse el nombre de un solo novio cani pudiéndose pintar un toro que simbolice a todos los cornudos con los que copula? ¿Y qué me decís de apropiarse de los colores de la bandera española? Queda divino pintarse las uñas y combinar las gorras con el rojo y el amarillo. El rojo de la sangre de las peleas en las que participan, el amarillo del oro de sus cadenas y el rojo, nuevamente, del Seat León tunning donde hacen botellón y se las comen a pares. Qué nadie se ofenda, amigos míos, no soy yo el que se está metiendo con los símbolos nacionales, son ellas las que vomitan sobre ellos cada vez que se los apropian.
No les da para más y siguen un movimiento sólo por sus estandartes, sin pensar en que si el fascismo volviera a las calles, ellas y sus dioses egiptanos serían los primeros represaliados. Sin embargo, les atrae el mensaje xenófobo que predican los partidos de ultraderecha (perdón, quise decir de centro). Ellas, por ser españolas, conocedoras de la causa y blancas, son superiores al resto de congéneres. Y claro, una persona que no ha dado un palo al agua no puede resistirse a ser mejor que alguien sin trabajárselo.
Así que, si pese a esto queréis intimar con ellas, evitad sacar algún tema político. No las vais a convencer, con lo que les costó aprender a decir “con Franco estábamos mejor, Zapatero multiplícate por cero, los negros nos quitan el trabajo, los catalanes nos van a quitar la paella y si quieren independencia que se hagan una liga propia con el Barça y el Terrassa”, no van a hacer el esfuerzo de recordar otro discurso. Tened en cuenta que la mayoría no tiene ni la ESO. Tampoco vale la pena que les hagáis la pelota. Probablemente no reconozcan una foto de Franco ni sepan nunca lo que fue la Falange, pero no hay nada mejor para quedar como un dandy con ellas que decirles que votaríais a Belén Esteban. Mano de santo, pajeros, mano de santo.



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