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Oct15
Beatas II: caza

Ríete, pero mojo más que tu
Yonkis del onanismo, hoy vamos a aprender a cazar a las chicas religiosas. Un sabio dijo una vez que todo hombre que se precie debía calzarse antes de morir y sin pagar a una mulata, a una oriental y a una beata. Y es que estas últimas, por su dificultad, añaden morbo al asunto. Pero es una situación muy arriesgada, dado que puedes acabar casado y en misa todos los domingos con tus once hijos (y el día del señor está reservado para ir al “Ciutat de València” a ver a mi Llevant UE o a la Romareda).
Así que, teniendo en cuenta que estáis desesperados y necesitáis mojar el pincelito, estas mujeres no son las más recomendables hasta que no tengáis más soltura. El motivo es que os conozco y sé que sois caldo de cultivo de calzonazos. No es nada personal, pero está demostrado que el varón se convierte en objeto pasivo en sus primeras relaciones. Y si obedeces a una estrecha, ejercitarás mucho la mano derecha.
Como os explique en el post anterior, las estrechas son muy reservadas y tienen un círculo de amistades muy exclusivo. Lo primero y principal es acercarnos a ellas sin que saquen su spray anti-violadores, que me han contado que escuece mucho. Estaréis pensando que el mejor momento de abordarlas es en su hábitat: la parroquia. Pero para las puritanas sería una falta de respeto. Os lo tengo que dar todo mascado, almas cándidas. Tomad nota de lo que necesitáis:
-Dos o tres bolsas de chucherías
-Un primo/hermano/vecino pequeño
-Un polo, gomina y un crucifijo (el de la comunión también vale)
-Una foto de algún niño apadrinado
-Veinte euros



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